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26 de Diciembre de 2025 | Categoría: Economía
La industria del automóvil, que lleva años invirtiendo miles de millones en una transición «inevitable» hacia la electricidad, se enfrenta a un baño de realidad. Según el último informe de la consultora Ernst & Young (EY), el consumidor está protagonizando un cambio de tendencia inesperado: en lugar de abrazar el futuro eléctrico, está volviendo la vista hacia los motores tradicionales.
Lo que parecía un camino de una sola dirección se ha convertido en una carretera de doble sentido. Los problemas de infraestructura, el coste de los vehículos y, sobre todo, los recientes terremotos políticos a ambos lados del Atlántico, están provocando que la demanda de coches de gasolina y diésel no solo resista, sino que crezca.
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