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08 de Febrero de 2015 | Categoría:
El auge de las gasolineras sin personal, con precios mucho más competitivos que las tradicionales, obliga a las autonomías a mover ficha. Sindicatos, patronal y asociaciones de consumidores han unido sus fuerzas en los últimos meses para exigir a las comunidades autónomas una regulación específica del sector que obligue a todas las estaciones de servicio a tener al menos un empleado en las horas de apertura. Hasta la fecha solo cuatro —Navarra, Andalucía, Castilla-La Mancha y, desde el mes pasado, Aragón— recogen en su legislación la obligatoriedad de contar con un profesional. Otras, como Baleares y Asturias, ultiman la tramitación parlamentaria de una regulación que limitará su proliferación, tal y como piden las asociaciones de empresarios y los trabajadores.
Aunque con retraso respecto al resto de la Unión Europea, dónde gasolineras tradicionales y gasolineras fantasma o low cost —los calificativos que reciben estos establecimientos en el argot del gremio— llevan años de convivencia, la crisis económica y el elevado precio de los carburantes en el último lustro han cambiado el mapa español de estaciones de servicio. De realidad residual, con unas pocas unidades piloto en Cataluña, ha pasado a convertirse en una seria amenaza para los operadores tradicionales. Y han levantado importantes ampollas en un sector poco acostumbrado a la competencia.
Desde la patronal Aevecar, su secretario general, Víctor García Nebreda, incide en el efecto sobre los 65.000 empleados del sector. “Si se concreta la apertura de las 2.000 gasolineras que han solicitado licencia, 30.000 puestos de trabajo estarán en peligro”, advierte. A las quejas de empresarios y trabajadores se ha sumado en las ultimas fechas la organización de consumidores Facua, que exige al Gobierno central “medidas” para subsanar la vulneración de los derechos de los consumidores. “Sin empleados el usuario no puede comprobar si la cantidad suministrada es la adecuada y tampoco puede reclamar”, expone una portavoz.
En su mayoría estos establecimientos están regentados por pequeños empresarios, al margen de las grandes petroleras, pero ni Repsol ni Cepsa, las dos principales compañías de distribución de gasóleo en España, pierden ojo a esta realidad emergente. “No es nuestra filosofía”, explica un portavoz del exmonopolio público. “Pero no podemos mirar para otro lado y debemos tener presencia en el segmento de bajo coste”. En los últimos meses, Repsol ha abierto 15 gasolineras totalmente automatizadas en el arco mediterráneo, la zona con más presencia de estos establecimientos. Cepsa, por su parte, ha inaugurado una decena de estaciones de servicio híbridas, atendidas solo durante el día, a modo de ensayo.
El texto de Ignacio Fariza completo en: http://economia.elpais.com/economia/2015/02/06/actualidad/1423251729_289297.html