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10 de Abril de 2013 | Categoría:
“La verdad básica del mercado de los hidrocarburos es que la demanda de crudo no es autónoma. Lo que hay en la base es una demanda de productos del petróleo. Y si la demanda de productos cae, no hay avidez por el barril de Brent”, afirma un operador de una mesa de trading en Madrid. “Las refinerías están basando una parte de sus ingresos en la exportación de gasolina a Estados Unidos, pero el precio de los contratos para entrega de gasolinas allí ha caído la semana pasada más que el precio del Brent del Mar del Norte”, comenta. “Por otra parte la caída de la demanda en las gasolineras españolas no es una novedad, se viene registrando a lo largo de todo 2012 y este año no ha mejorado”, señala una fuente del sector que afirma que “esto no es estacional por más que en vacaciones mejore”. De acuerdo con las estadísticas oficiales el consumo de combustibles en España cayó en tasa interanual a enero pasado un 8,1%. Las cifras en gasóleo de automoción dan una caída media de en torno al 10%. Pero este no es un dato aislado. En el conjunto de Europa además de un desplazamiento de la gasolina al gasóleo hay una persistente debilidad de demanda.
Las refinerías han mantenido sus ingresos en parte sobre la base de las exportaciones a los mercados estadounidense y de Corea del Sur, y por la demanda de naftas de la industria petroquímica asiática. En enero el cierre por mantenimiento de las refinerías en la costa este estadounidenses mejoró la posición de las refinerías europeas, pero esa coyuntura marcó un breve respiro. La semana pasada el margen de beneficio entre el barril de Brent y el barril de gasolina era de 15 dólares, prácticamente un tercio del margen habitual. Esto sobre la base de una caída en el precio del barril de crudo del Mar del Norte. Esta situación continúa repercutiendo en el precio del barril de Brent, cuya demanda está centrada en las refinerías continentales. El retorno a la producción de las refinerías de la costa este no se vio compensado por las expectativas de demanda en el mercado interior y el precio del producto refinado cayó. Para hacer más complicadas las cosas la semana pasada el consumo europeo de gasóleo de automoción, pese a la Semana Santa, cayó a sus mínimos desde julio de 2012.
“Esta debilidad del mercado estimamos que va a proseguir a pesar de los periodos de mantenimiento de las refinerías de Europa y Asia en el futuro inmediato, y que habitualmente sostienen los precios”, afirmó el operador de trading en crudo y productos. La semana pasada el Brent tocó mínimos para este año, precisamente a causa de la debilidad de la demanda por parte de las refinerías europeas que son las que determinan sus niveles de precios. El suministro de crudo dulce ligero cuya calidad es similar a la del Brent que entran al mercado desde Nigeria e Irak y la puesta en marcha de algunas plataformas del Mar del Norte, inactivas desde hace un año, se suman a la presión bajista. Además de este conjunto de factores hay una menor tensión especulativa. Las posiciones financieras en los mercados de futuro se han reducido por el temor a que la debilidad de la demanda acabe derribando precios en el medio plazo y ocasione pérdidas a los bancos que operan tradicionalmente en estos mercados por cuenta de sus clientes. La importancia de este sector está sujeta a debate ya que hay operadores que no la consideran significativa.
La controversia se ve alimentada en parte por el efecto que puede tener la vuelta a la actividad de las refinerías ahora en paro técnico. Se estima que estas representarán una demanda añadida de 4 millones de barriles al día cuando se recuperen durante este mes. Este es el filo en el cual bascula la expectativa de que las reducciones de posicione tengan que ver con la menor actividad de las refinerías. El precio para entrega inmediata que hasta la semana pasada tenía una prima de céntimos ahora tiene un descuento. Esto es un indicio de que hay prisa por aligerar los stocks de crudo pero el indicador tiene otra lectura, en la medida que esta no es una ciencia exacta. La otra lectura es que en el medio plazo volverán las primas por entrega inmediata y el mercado se va a normalizar ya que los contratos a plazos medios se mantienen más altos.
Pero en la base de estas diferencias de opinión está la expectativa de que el precio del barril de Brent se mantenga por encima de los 100 dólares. Mientras que los operadores dan por descontado que será así, la fuente consultada señala que: “Una cosa es quedarse oscilando en torno a los 100 y otra muy distinta mantenerse en los niveles de 120 y 125 como ocurrió en buena parte del año pasado. Nosotros estimamos que eso es muy difícil que ocurra este año”. Mientras, la fuerte caída de los precios de crudo para entrega inmediata desata otro tipo de operaciones. Brinda la posibilidad a los traders de comprar spot con descuento y colocarse a mejores precios en contratos a plazos más largos. Por el contrario para los fondos de inversión en materias primas estos periodos son poco rentables porque se ven obligados a vender los contratos a corto plazo de menor precio y adquirir contratos de mayor plazo a precios más altos.
Es el resultado de la inversión de la curva que en periodos de demanda normal son a la inversa. Es decir los contratos spot y a plazos más cortos son más caros que los de plazos más largos. Para los operadores que tengan capacidad de almacenaje esta es una oportunidad razonable de incrementar beneficios a diferencia de lo que ocurre con las refinerías.
Un periodo similar en 2009, con diferencias de entre 2 y 3 dólares por barril entre el corto y el largo plazo, permitió a los traders acumular beneficios extraordinarios. La presión sobre el Brent ha llevado a que el diferencial con el West Texas Intermediate (WTI), el crudo estadounidense de calidad inferior, caiga de forma significativa. La sospecha de algunos analistas es que el precio declinante del Brent está apuntando a una debilidad estructural de la demanda por la persistencia de la crisis económica internacional, y que la tendencia a la baja de los precios acabará atravesando todo el espectro de crudos desde el Mar del Norte hasta el WTI.
Carlos Schwartz