Aunque los vehículos que utilizan biocombustibles efectivamente reducen las emisiones de CO2, no actúan sobre la que sigue siendo fuente de uno de los elementos contaminantes más perjudiciales para la salud y el medio ambiente; los óxidos de nitrógeno (NOx).

La contaminación por óxidos de nitrógeno, generada en los vehículos de combustión, aunque usen biocombustibles, plantea serios riesgos para la salud pública y el medio ambiente, eclipsando las ventajas de su uso como tecnología descontaminante. Algo particularmente relevante en un momento en el que los vehículos eléctricos han alcanzado un nivel de madurez que no cuestiona su eficiencia ambiental y que reprtesenta una solución incuestionable para el futuro de la movilidad.

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