China ha demandado a la Unión Europea ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por los elevados aranceles que el bloque ha impuesto a sus vehículos eléctricos, que, según Bruselas, se benefician de subvenciones excesivas para venderlos a precios artificialmente bajos en los mercados mundiales.

Los aranceles, que oscilan entre el 7,8% y el 35,3% en función de la marca, se suman al gravamen existente del 10% y empiezan a aplicarse a partir del miércoles 30 de octubre. Las medidas comerciales, diseñadas por la Comisión Europea para compensar la ayuda financiera de Pekín y evitar que las empresas de la UE se vean expulsadas del cada vez más lucrativo sector de los vehículos eléctricos, se mantendrán durante cinco años.

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