El Gas Natural Licuado (GNL), por el contrario, desde la última década va in crescendo. A finales del siglo pasado, comenzó a observarse un cambio de tendencia por la finalización de contratos que liberaban el mercado del gas. Esto fomentó la expansión del mercado, con cada vez más productores y más clientes, las plantas de regasificación están proliferando y la gran fragmentación del mercado del gas en el mundo ofrece grandes posibilidades de arbitraje.

La AIE, en su publicación anual del Wolrl Energy Outlook (WEO2015), estima el crecimiento anual de la demanda hasta el año 2040 en un 1,4%. Oriente Medio, junto a Asia y el norte de África están a la cabeza en exportaciones del GNL y podrían alcanzar un peso económico similar al de las otras dos energías fósiles: petróleo y carbón.

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