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08 de Julio de 2022 | Categoría: Economía
En el momento de escribir estas líneas, coincidiendo con el primer chupinazo de los encierros de San Fermín, el precio medio de la gasolina de 95 octanos era en España de 2,095 euros por litro, y de 2,048 el de gasóleo A, que sigue siendo con diferencia el combustible más consumido en nuestro país. Si este artículo hubiese sido escrito hace exactamente un año, el 7 de julio de 2021, hablaríamos de precios muchísimo más bajos, de 1,409 euros por litro en el caso de la gasolina y 1,268 en el del gasóleo, lo que da una primera idea de cuánto más nos cuesta repostar el depósito de nuestro vehículo durante estas vacaciones en comparación con el verano pasado: si echamos 40 litros de gasóleo, por ejemplo, de los 50,72 euros de hace un año hemos pasado a los 73,92 euros de hoy mismo, y eso aplicando ya lógicamente los 20 céntimos de ayuda estatal. Es decir, un 45,7% más. Y si no existiera esa ayuda, esos 40 litros de gasóleo para nuestro coche de motor diésel nos estarían costando hoy 81,92 euros, un 61,5% más que hace exactamente un año.
De ahí que esos 20 céntimos de bonificación por litro de combustible sean insuficientes para cubrir la escalada de precios, pues siguiendo con el ejemplo del gaóleo A, el litro ha subido 78 céntimos en estos doce meses, de los que el Estado pone 20 y nuestro bolsillo aporta los 58 restantes. ¿Recauda Hacienda más dinero que nunca pese a darnos esa ayuda? Para saberlo, conviene repasar cuánto es impuesto de cada litro de combustible, y ahí tenemos una primera partida importante que es el IVA, del 21% en todos los carburantes: gasolina, gasóleo, autogás... En eso no ha habido cambios, y mientras el IVA de la electricidad se ha bajado al 5%, el de la 'sopa' para nuestro coche no se toca. Eso significa que de esos 2,095 euros por litro de gasolina de 95 octanos, 0,364 euros corresponden a IVA, mientras que en el gasóleo A, de los 2,048 euros por litro, 0,355 euros son IVA.
El gran impuesto no es el IVA
Pero no es el único impuesto aplicado a los carburantes en nuestro país, y ni siquiera se trata del más importante, porque la parte suculenta para Hacienda es el Impuesto de Hidrocarburos, un fijo de 0,472 euros en el caso de la gasolina y de 0,379 en el del gasóleo más vendido, lo que lleva actualmente la recaudación del Estado en forma de impuestos por cada litro a 0,836 euros si hablamos de gasolina y a 0,734 si nos referimos al gasóleo. O dicho de otro modo: cuando repostamos un litro, de los 83,6 céntimos que se van en forma de impuesto en el caso de la gasolina y los 73,4 céntimos en el del gasóleo, el Estado renuncia a 20 céntimos. Si echamos la vista atrás exactamente un año, cuando los precios eran mucho más bajos y no era necesario bonificar los carburantes con esos 20 céntimos, el Estado se llevaba en forma de impuestos 72 céntimos por litro de gasolina y 60 céntimos por litro de gasóleo, de modo que Hacienda también está ingresando menos; en concreto, 8,4 céntimos menos por cada litro de gasolina y 6,6 céntimos menos por cada litro de gasóleo.
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