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20 de Septiembre de 2021 | Categoría: Actualidad
La actividad de las empresas de logística y transporte han dado muestras de recuperación, pese a que hayan estado menos afectadas en algunos segmentos que otros sectores económicos. Sin embargo, las compañías de transporte y los operadores logísticos han encontrado ahora nuevas barreras con la subida de los costes energéticos. Los altos precios de la luz, el gas y los carburantes están incrementando los costes de las empresas e impactando en sus resultados.
Sin ir más lejos, el precio del gasóleo, en ascenso desde septiembre de 2020, se ha incrementado en un año el 25%, lo que, según la Federación Gallega de Transportes de Mercancías (Fegatramer), supone para un vehículo articulado de 40 toneladas de ruta nacional o internacional un sobrecoste al mes próximo a los 1.000 euros. El director general de la Asociación Internacional de Transporte por Carretera (Astic), Ramón Valdivia, recuerda que el combustible es una de las partidas principales del coste operativo de un camión, en torno a una tercera parte de estas, por lo que un incremento en el gasóleo provoca un ascenso de alrededor del 6% en los costes operativos de los transportistas en menos de un año plagado de incertidumbre y desequilibrios en los flujos.
Este alza de los precios de la energía está poniendo en riesgo la supervivencia de las empresas de transporte por carretera, según el secretario general de la Confederación Española de Transporte por Mercancías (CETM), José María Quijano. “Un golpe de esta magnitud puede ser determinante para muchas empresas con las cuentas de resultados ya seriamente tocadas por la pandemia”, señala Quijano.
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