No tenga prisa ninguna por conocer el espacio, porque probablemente no le gustará. ¿El motivo? Huele mal. Según el científico inglés, Steve Pearce, huele a "sudoración de pies mezclado con el olor del disolvente y de la gasolina".

Se sabe por las naves de la NASA recién aterrizadas, que por norma general hacen vomitar a los técnicos. Los astronautas no lo notan porque están aislados, pero sus trajes, guantes y herramientas dejan su hedor allá por donde pasan de vuelta a la tierra. Ya lo advirtió 2010 el astronauta ruso Alexander Skvortsov en 2012: "No sé si hay olor en el lejano cosmos, pero alrededor de la Estación Espacial Internacional huele seguro", señaló.

El olor del universo es algo que inquietaba a la NASA desde hace tiempo. Ahora, la agencia intentará reproducirlo para preparar el sentido del olfato de astronautas y técnicos.