Dos semanas después del apagón masivo que dejó sin luz a la Península ibérica durante una jornada, el Gobierno sigue investigando qué lo provocó y, aunque advierte de que "llevará tiempo" y de que hay que dejar trabajar con tranquilidad a los técnicos, ya empieza a vislumbrar que el histórico 'cero eléctrico' no se deba a un solo motivo concreto y que no exista un actor en particular al que achacarle la responsabilidad.

Siguiendo el hilo de la "concatenación" de circunstancias desde la que dos días después empezó a hablar el Ministerio para la Transición Ecológica —o de "anomalías", como las llamó el presidente, Pedro Sánchez, la semana pasada en el Congreso—, cuatro reuniones después del comité para el análisis de las causas del apagón que preside la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, además de las más frecuentes de los dos grupos de trabajo -uno estrictamente enfocado al sistema eléctrico y otro que sigue indagando sobre si pudo deberse a un ciberataque-, la sensación en el Gobierno es que quizá, al final del proceso, no sea posible señalar a un único causante último de lo que sucedió, que no haya un único responsable técnico administrativo al que se le pueda achacar la causa y, por lo tanto pedir responsabilidades, también políticas en el caso de que tocara.

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