Diga el nombre de una empresa relacionada con la energía o el transporte que esté apostando por el hidrógeno verde. Un, dos, tres, responda otra vez. No piense mucho: cualquiera que le venga a la cabeza vale porque todas las compañías están invirtiendo millones en este gas de origen renovable: Repsol, Iberdrola, Endesa, Cepsa, Naturgy, Acciona, ACS, Bosch, Siemens, Toyota, Hyundai, Airbus.

La lista es larga y España empieza a posicionarse claramente como un gran productor si uno mira los planes presentados en el arranque de 2022: uno de cada cinco proyectos relacionados con el hidrógeno a nivel mundial se ubica en nuestro país. Hablamos del gas más abundante en el universo y presente en el agua (H2O).

Julio Verne ya imaginó este futuro hace 150 años: “El agua será el combustible del futuro", profetizaba en su libro 'La isla misteriosa'. La única pega es que en la Tierra no se encuentra hidrógeno en estado puro: hay que romper la molécula del agua para separarlo del oxígeno. Las energías renovables pueden suministrar esa energía necesaria para aislar el hidrógeno y de ahí la etiqueta "verde" para este primer elemento de la tabla periódica (H2).

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