El sol que calienta las costas españolas ha sido un atractivo turístico para los ciudadanos del centro de Europa, pero, ahora, esa estrella que calienta los paneles solares ibéricos da esperanza a los empresarios germanos y, también, a los políticos de Bruselas. El hidrógeno verde, el que proviene de energías renovables, se ha colocado como el vector energético de la nueva transición energética es la alternativa al gas ruso y también al carbón.

España tiene sol, viento y agua, aunque cada vez menos . Tres ingredientes esenciales para la generación hidrógeno verde. El Ejecutivo de Sánchez ya ha destinado 1.555 millones de euros en un Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) al que hay que sumar otros 2.800 millones de inversión privada. «Hemos decidido que sea un proyecto clave y donde no vamos a perder el tren», señala Javier Brey, presidente de la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2). Locomotora que quiere conectar con los planes europeos a medio-largo plazo. «El hidrógeno renovable será clave para la economía climáticamente neutra del futuro», señalaba a finales de 2021 la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen.

«Vamos a ser capaces de producir hidrógeno para satisfacer toda nuestra demanda y, además, exportarlo al norte de Europa», apunta Brey . «Se pueden usar los gasoductos actuales para trasladar hidrógeno», señalan fuentes de Sedigas, la Asociación Española del Gas. «La regulación actual permite la inyección de hasta un 5% de hidrógeno en el total del gas que circula por los gasoductos. Un límite que será ampliado, ya que la evidencia empírica reconoce que es viable transportar porcentajes mayores sin adaptaciones significativas de la red», añaden. «Tradicionalmente se han usado presiones de 200 bar, aunque se está trabajando para aumentar esa presión a valores superiores», responde Carburos Metálicos, empresa del Grupo Air Products y especializada en la distribución de hidrógeno.

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