La semana comienza de nuevo con sobresalto en la industria del automóvil. Cuando todos los indicadores de las últimas semanas hacían prever que la Unión Europea estaría rebajando sus pretensiones para la eliminación en el continente de los vehículos de combustión interna, esperándose en los próximos meses un aplazamiento de la prohibición de venta ya fijada por Bruselas para 2035, y siguiendo los criterios de la prórroga que ya se alcanzó respecto a los objetivos de emisiones de los fabricantes, hoy conocemos sin embargo que la Comisión Europea está planeando ya un nuevo veto para ciertos coches de gasolina y diésel.

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