Mientras el foco mediático se mantiene casi siempre sobre el coche particular, hay otro parque móvil mucho más decisivo para la economía europea que sigue pasando casi desapercibido: el de los vehículos profesionales. Furgonetas, camiones y autobuses son los que realmente sostienen el comercio, la logística y el transporte diario de millones de personas. Y su dependencia del diésel sigue siendo abrumadora.

Los últimos datos publicados por la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) dejan poco espacio para la interpretación. En la Unión Europea circulan más de 31 millones de furgonetas, algo más de seis millones de camiones y cerca de 700.000 autobuses. En conjunto, forman la columna vertebral del transporte… y siguen funcionando, en su inmensa mayoría, con gasóleo.

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