Los re­sul­tados se­mes­trales de las em­presas ener­gé­ticas han de­jado su­mido al sector en un mar de dudas de cara al fu­turo. La crisis del Covid-19 ha des­vir­tuado todas sus pro­yec­ciones a corto plazo y, aunque todas ase­guran que tienen mus­cu­la­tura fi­nan­ciera, la si­tua­ción eco­nó­mica de España y de los países en los que tienen ne­go­cios les ha co­lo­cado en una te­si­tura di­fícil de dis­cer­nir. Ante tal co­yun­tura, Repsol, Iberdrola y Naturgy han re­co­no­cido que, en otoño, re­vi­sarán sus planes es­tra­té­gi­cos.

La vuelta de septiembre va a ser crucial para muchos negocios y uno de ellos es el energético. El repunte de los casos de coronavirus en España hace temer un nuevo confinamiento general que, de ejecutarse, puede ser brutal para el consumo y la demanda energética. El petróleo ha recuperado el nivel de los 45 dólares lo que hace que las multinacionales petroleras tomen aire frente al desastre de los meses de abril y mayo. Pero todo está bajo el estigma de lo que pueda ocurrir con las grandes economías mundiales.

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