Tomemos el ejemplo de la administración Biden. Ha lanzado el esfuerzo más ambicioso de Estados Unidos para dejar atrás los combustibles fósiles y entrar en la nueva era de las energías renovables. Y, sin embargo, en 2023, Estados Unidos produjo más crudo que nunca: 12,9 millones de barriles diarios, frente al récord anterior de 2019, de 12,3 millones de barriles diarios.

O tomemos el ejemplo de Brasil, donde el político progresista Lula da Silva recuperó la presidencia en 2022. Su predecesor era un gran partidario de perforar en busca de combustibles fósiles. Lula ha dejado claro que adoptará un enfoque muy diferente. Por ejemplo, quiere que Brasil se una al club de los países productores de petróleo para conducirlo hacia un futuro de energías limpias. Y sin embargo, en 2023, la producción brasileña de petróleo aumentó un 13% y la de gas más de un 8%, ambos nuevos récords.

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