Durante años, la conversación sobre el futuro del automóvil europeo se había reducido a una disyuntiva entre el motor de combustión o motor eléctrico. Sin embargo, en los últimos meses ha irrumpido en el debate una tercera vía que tan solo unos pocos años atrás no se contemplaba con seriedad, pero que ya está teniendo consecuencias tangibles para el conductor español: los combustibles sintéticos y renovables.

Se trata de una revolución que ha dejado de ser teórica o futura, y que ya está en activo, con estaciones de servicio disponibles, un marco regulatorio recién actualizado y una industria petroquímica reconvertida al hidrógeno verde y a la captura de CO₂ como pilares de su producción.

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