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27 de Junio de 2013 | Categoría:
El Parlamento Europeo, la Comisión Europea y la presidencia irlandesa de turno de la UE han alcanzado un acuerdo sobre las emisiones de CO2 de los coches nuevos que confirma el objetivo de 95 gramos por kilómetro en 2020, pero introduce una cierta flexibilidad para alcanzarlo.
Lo hace a través de los llamados «supercréditos». Esta fórmula permite, mediante la producción de vehículos muy ecológicos –hasta 50 gramos de CO2 por kilómetro, es decir eléctricos e híbridos enchufables–, compensar la de otros más contaminantes. De hecho, sobre ella basculó la batalla librada por Alemania y fabricantes como BMW, Mercedes, Audi o Porsche donde abundan los modelos de alta cilindrada.
Lo acordado es que esos vehículos ecológicos cuenten el doble en 2020 y que esa ponderación vaya disminuyendo hasta ser de 1 en 2023. Según la asociación Transport & Environment (T&E), esto elevará el límite real hasta los 97,5 gramos en 2020, aunque el consumo medio caerá hasta los cuatro litros, por los seis actuales.
La Eurocamara quería también fijar un objetivo para 2025 –se especula entre 68 y 78 gramos– pero se esperará a tener un estudio del impacto de las metas ya fijadas. Es decir, en la línea de lo planteado por los fabricantes y países como España en el sentido de que los objetivos deben ser «ambiciosos pero viables».
Para 2015, las marcas deberán cumplir con una media de 130 gramos de CO2, algo que en 2012 ya alcanzaban la mitad.
El acuerdo de la Comisión tiene que ser ratificado por los Veintisiete, pero fue bien recibido por la industria, cuya patronal Acea recordó que en Europa ya fabrica «los vehículos con los mayores requerimientos medioambientales del mundo». Mientras, desde Greenpeace acusaron a los legisladores de «seguir una vez más el alarmismo y subestimar la capacidad de la industria para innovar».
Justo lo contrario pasa respecto a la otra iniciativa tomada: impulsar el protocolo WLTP que redefinirá las pruebas para homologar los consumos y emisiones de coches de pasajeros y vehículos comerciales ligeros. Definido por las Naciones Unidas, el WLTP debería entrar en vigor antes en 2017. En él se recogen unas condiciones mucho más cercanas a la conducción diaria, ya que «la debilidad» del modelo actual «ha sido explotada para establecer unos datos muy lejos de los que se dan en la realidad».
Hasta un 45% más que el dato oficial
Los coches emiten entre un 17% y un 45% más de CO 2 del que se anuncia, según los análisis de varias asociaciones europeas de consumidores, entre ellas la española OCU.
En este sentido, recuerdan un estudio del Consejo Internacional para el Transporte Limpio (ICCT) que dice que la diferencia entre el consumo oficial y el real era del 25% en 2012. Estas discrepancias, que según las asociaciones se basan en trucos como «hinchar las ruedas más de lo normal o camuflar salientes del coche para mejorar la aerodinámica», suponen un sobrecoste de 300 euros para los conductores.
Felix Cerezo