La descarbonización del planeta es uno de los objetivos que se han marcado países de todo el mundo. La neutralidad climática que exige el Green Deal -acelerado con el plan de recuperación europeo- pasa por encontrar un vector energético eficaz y libre de emisiones que permita descarbonizar sectores difíciles de electrificar, como son la industria y el transporte pesado.

Desde hace años, se viene constatando que la apuesta por las renovables eléctricas, tanto fotovoltaica como eólica. Es la respuesta a la descarbonización del sector eléctrico y la aceleración de los objetivos climáticos a 2030 solo puede basarse en tecnologías maduras. Solo como ejemplo, las tecnologías renovables produjeron en 2020 el 43,6% de toda la electricidad en España y registraron su mayor participación en el mix de generación desde que se cuenta con registros, en el año 2007.

El objetivo es reducir la dependencia energética y el consumo de combustibles fósiles e impulsar la revitalización económica y social del país

Pero para que en 2050 se hayan conseguido los objetivos de la descarbonización plena se necesita trabajar en tecnologías que, a través de I+D, permitan además desarrollar localmente la tecnología y la industria necesaria.

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