El fraude de los carburantes, que cada año resta alrededor de 1.000 millones de euros de recaudación a las arcas públicas pero que era un gran desconocido hasta que se desmanteló una red que presuntamente lo practicaba y en la que participaba Víctor de Aldama, el presunto «conseguidor» en la trama de supuestas comisiones ilegales que se investiga en el «caso Koldo»; está muy cerca de pasar a mejor vida.

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