Desde el 1 de septiembre, llenar el depósito en España no cuesta lo mismo a todos los conductores. El diésel tiene una mayor rebaja fiscal y la gasolina ha perdido una parte de las ayudas. ¿Con qué se van a encontrar en las gasolineras? Con precios, casi, semejantes.

Esto se debe a que el descuento del diésel ha subido automáticamente a 20 céntimos por litro. La gasolina, por su parte, mantiene la hoja de ruta diseñada para ella: en septiembre la rebaja fiscal se queda en cinco céntimos. La consecuencia más evidente es que el precio de la gasolina ha subido: tanto es así que su coste se ha equiparado al del diésel e, incluso, lo ha superado. Esto supone un giro de 180 grados, puesto que, hasta ahora, el gasóleo siempre se situaba por encima.

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