El impacto ha sido contenido. En las estaciones de servicio la actividad se ha mantenido prácticamente invariable y la demanda de combustibles en las gasolineras apenas se ha resentido por la guerra. Más aún, el balance global de los cinco primeros meses del año es positivo, con un incremento del 0,73% de mayor consumo de combustibles en plena ofensiva de precios al alza provocados por la contienda bélica en Irán.

Según la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), entre enero y mayo de este año se han consumido en España 9,29 millones de toneladas de gasolina y gasóleo. Esta cifra supone casi 68.000 toneladas más que durante el mismo periodo del año pasado. El encarecimiento del petróleo -y con él, el de los carburantes- ha disparado su precio en los surtidores desde que la guerra comenzó a finales del pasado mes de febrero.

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