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08 de Noviembre de 2016 | Categoría:
Al fin se ha conseguido formar Gobierno y por lo tanto salimos de una larga y un tanto tediosa etapa de Gobierno en funciones, que es como la disyuntiva eterna de ser o no ser, es decir hay Gobierno, pero no se sabe muy bien que puede hacer y si sirve o no para algo.
El nuevo nombramiento de Rajoy para el cargo de presidente de Gobierno augura, en principio, una política continuista al menos en el aspecto económico y por ende en la posición que el anterior Gobierno tuvo al enfrentarse a las cuantiosas reformas que afectaron a nuestro sector.
Podríamos decir que la figura de Álvaro Nadal toma visibilidad para dirigir, desde el recién creado Ministerio de la Energía, la política energética de nuestro país y encarar los nuevos retos que sin duda plantea actualmente y a nivel mundial, llevar a cabo una economía energéticamente sostenible desde el punto de vista medioambiental, social y estrictamente económico.
Decimos que la figura de Álvaro Nadal toma visibilidad porque no nos cabe ninguna duda de que ha sido desde la oficina económica de Moncloa, que él ha dirigido, desde donde se han planificado las reformas que se han llevado a cabo en nuestro sector, con mayor o menor éxito, pero que sin duda han supuesto un cambio radical y que, en caso de seguir por la misma senda, significarán la renovación de los actores que integran nuestro sector.
No está claro que las reformas efectuadas hayan contribuido a mejorar sustancialmente lo que ya existía. El mayor logro que se atribuyen los defensores de las reformas ha sido la bajada de los precios, y eso, no nos engañemos, es producto de la bajada de los precios internacionales y no de otra cosa. También se alaba la entrada de nuevas empresas con precios teóricamente más bajos que han servido de revulsivo para el mercado, pero la horquilla de precios entre las instalaciones con los carburantes más baratos y las que presentan los más elevados es la misma que había antes de la reforma, esto se puede comprobar en las páginas de precios que publica diariamente el Ministerio. Es posible que ahora haya más empresas con precios más bajos, si tenemos en cuenta las instalaciones sin personal que se están abriendo por todo el territorio nacional, pero es un modelo que no nos parece el más idóneo, porque crea desempleo, produce inseguridad y reduce derechos de los consumidores en general y de algunos colectivos en particular, a cambio de una rebaja en el precio que la propia CNMC, erigida en la mayor defensora de éstos nuevos empresarios, calcula entre 1,5 y 2 ctos de € por litro.
No todo nos parece malo y además compartimos la necesidad de reformas en un sector que ha visto como se reformaba en 2.013 una Ley de Hidrocarburos del año 1.998, que aún estaba pendiente de desarrollo reglamentario, por cierto, esperamos que el reglamento se haga de una vez porque la Ley, pese a las reformas, lo necesita urgentemente. Sí reclamamos algo más de protagonismo, en el sentido de que se nos consulte y se nos oiga, estamos un poco cansados de que a reforma pasada se nos diga que la próxima vez se nos consultará. No queremos importunar, pero les aseguramos que algo sabemos del sector con el que nos ganamos la vida.
En fin, toda la suerte del mundo al nuevo ministro en el desempeño de sus funciones, tarea le va a sobrar, y toda nuestra colaboración para lo que se estime conveniente, no les quepa la menor duda de que queremos sumar y no restar y que siempre nos comprometeremos para mejorar.