La reducción de emisiones en las dos últimas décadas ha sido decisiva gracias a la sustitución de otros combustibles fósiles por gas natural, tanto en la industria, como en el sector doméstico. Con esta práctica se ha evitado la emisión a la atmósfera de millones de toneladas de CO2, derivados del azufre y partículas. Y ahora le toca el turno a la movilidad.

Todos sabemos que la principal fuente de contaminación de las ciudades es el transporte (público y privado). En este sentido, la utilización predominante del gas natural en la flota vehicular de los entornos urbanos es la vía más rápida para reducir las emisiones de un modo significativo. Autobuses urbanos y discrecionales, transporte para la recogida de residuos sólidos urbanos, taxis, flotas de reparto, vehículos privados? todos ellos pueden ser adaptados para circular con gas natural y disminuir así la contaminación atmosférica y acústica, con menores emisiones de CO2, derivados de nitrógeno y azufre y partículas, con importantes ahorros y disminuyendo el ruido de los motores.

Las ciudades de Salamanca y Burgos disponen desde hace años de autobuses que utilizan como combustible el gas natural. En el caso de Burgos, el Ayuntamiento está estudiando abrir su instalación de carga al público lo que supondría un gran avance. Los ayuntamientos de Segovia, Valladolid, León o Ponferrada han mostrado su interés por esta alternativa al gasóleo que reduciría de modo importante las emisiones mejorando la calidad del aire.

La movilidad alternativa a los productos petrolíferos está en pleno proceso de expansión. Las directivas europeas de diversificación energética promueven el uso del gas natural vehicular como combustible alternativo, por lo que los países tienen la obligación de impulsar el desarrollo de la red de puntos de repostaje, denominados gasineras, en todo el territorio nacional.

Hasta ahora, las Administraciones Públicas han enfocado sus esfuerzos fundamentalmente a la movilidad eléctrica que, sin duda, tiene un futuro espléndido. Sin embargo, a día de hoy, aún no tiene el suficiente desarrollo tecnológico para una rápida expansión. En cambio el uso masivo del gas natural está totalmente probado y desarrollado.

En otras latitudes, como Latinoamérica o Asia, el uso del gas natural en el transporte está mucho más extendido y el factor principal que impulsó a su uso masivo fue el de la reducción de emisiones contaminantes a la atmósfera. En Europa el desarrollo ha sido menor. No obstante, en Italia ya circulan 900.000 vehículos a gas. Debemos tomar ejemplo, por tanto, de nuestros vecinos italianos que nos llevan una importante ventaja en esta asignatura.

En Castilla y León las infraestructuras de distribución de gas natural están muy extendidas lo que permitirá un rápido desarrollo del sector en los próximos años. Desde este foro animo a todas las Administraciones Públicas de la Comunidad, a entidades privadas y a particulares a que se informen de las ventajas de la transformación a gas natural de sus vehículos e impulsen su desarrollo.