Sin embargo, desde un negocio tan ligado al tráfico como el de las concesionarias denuncian que la traslación de precios del barril de petróleo al surtidor es «más lento» en España que en otros países en los que operan, sobre todo cuando el petróleo atraviesa una fase de caídas.

El primero en disparar fue el consejero delegado de Abertis, Francisco Reynés, con motivo de la última presentación de resultados del grupo. La concesionaria de autopistas catalanas confía en que España sea el primero de sus mercados en crecimiento del tráfico en 2016, por encima de Chile, Francia, Brasil o Argentina. Pero para eso es crucial que los carburantes mantengan sus actuales precios y no se disparen ante un previsible alza del crudo. «Cuando el precio del petróleo sube sí que se traslada, pero cuando baja se traslada de forma más lenta», argumentó.

Al argumento de Reynés se sumó la pasada semana Íñigo Meirás, consejero delegado de Ferrovial. Preguntado en un encuentro con periodistas por el impacto de una bajada del crudo sobre su negocio, Meirás argumentó que en EEUU y Canadá donde el grupo gestiona varias autopistas «va más rápido el precio del petróleo al galón de carburante que en España, donde se traslada de una forma más lenta». «La traslación no es simétrica», resumió.

En el sector petrolero rechazan de lleno estas acusaciones y responden que el precio internacional de los carburantes se traslada al surtidor de forma «instantánea». Desde la patronal AOP, integrada por los grandes operadores del sector como Repsol y Cepsa explican que comparar de forma proporcional la caída del crudo con la de los carburantes es «incorrecto» y vinculan la diferencia «a los impuestos y otros costes de distribución», que suponen un 60% del precio final que paga un conductor.