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27 de Mayo de 2014 | Categoría:
Las gasolineras 'low cost' de Asturias suman apoyos y críticas, si no por igual, numerosos en ambos sentidos. Hay algo, eso sí, que escapa a toda polémica: ofrecen el carburante entre 5 y 9 céntimos el litro más barato que las estaciones de servicio tradicionales. Con una estructura mucho más simplificada -en la mayoría de los casos, las instalaciones prescinden de personal al estar absolutamente automatizadas y no disponen de tienda-, ocupan una superficie, por lo general, muy inferior a la habitual en los negocios del sector, afrontan menos gastos y pueden bajar los precios. Dicho lo cual, los empresarios asturianos del sector advierten: «No estamos en contra de que haya más estaciones, pero deben cumplir los mismos requisitos normativos que las demás». Y puntualizan: «La gasolina es un producto muy peligroso».
Darío Rodríguez del Amo, presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Estaciones de Servicio de Asturias, recuerda que es el Principado quien «tiene que plantear un procedimiento para regular toda esta estructura». El Boletín Oficial del Estado del 27 de julio de 2013 dicta que son «las administraciones autonómicas en el ejercicio de sus competencias» quienes deberán garantizar que la implantación de todas las instalaciones de suministro de carburantes al pormenor «se integre en un procedimiento único y ante una única instancia». Este procedimiento, continúa, «coordinará todos los trámites administrativos necesarios para la implantación de dichas instalaciones con base en un proyecto único». De no cumplirse, «de mantenerse una situación de desigualdad, -insiste Rodríguez del Amo- se atentaría contra los principios de competencia», ya que hoy por hoy las estaciones tradicionales han de cumplir una normativa mucho más férrea que estos nuevos modelos de negocio.
En realidad, apuntan otras fuentes del sector, «el empresario ganaría lo mismo. Su margen de beneficio es igual que el de las gasolineras que nosotros llamamos 'desatendidas'. Solo tendría que deshacerse de los empleados y, de ese modo, bajar los precios». Ahí está la cruz de esta moneda. Porque según la patronal, de no aprobarse cuanto antes una regulación, «nos obligarían a todos a ir hacia ese modelo si no queremos cerrar». Y eso, señalan, pondría en riesgo los cerca de 1.500 puestos de empleo que en la actualidad oferta el sector en Asturias.
Una de las preguntas que está en el aire es, claro, si el combustible barato que ofertan las gasolineras 'low cost' es de la misma calidad que el de las estaciones tradicionales. La Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos reconoce que todos los carburantes que se comercializan han de cumplir con las especificaciones europeas. En el caso de la gasolina, se trata de la norma EN 22. De este modo, se garantiza el buen funcionamiento de los vehículos. La diferencia de precios se explica, eso sí, por los aditivos extra que las petroleras incorporan al carburante para mejorar el funcionamiento de los motores, logrando un mayor rendimiento, eficiencia y vida útil. «Cuando estas petroleras venden a estaciones que no están abanderadas por su marca no aditivan los productos», aclaran desde el sector.
Rodríguez del Amo defiende un modelo de gasolinera en el que siempre hay algún trabajador para resolver posibles contingencias. La descarga el camión cisterna, mantiene, tiene que estar supervisada por personal con la formación adecuada. En las operaciones de suministro a los vehículos, continúa, «tenemos que comprobar que el motor y las luces estén apagados y el vehículo, inmovilizado». Además, «no se puede poner en marcha hasta que haya desconectado la manguera de carga». En este sentido, insiste, «un despiste puede ser trágico». En resumen: «Es necesario tener personal cualificado en la estación para resolver cualquier problema cuanto antes. Además, señala, existe una normativa europea que exige la atención pertinente a los minusválidos. Sin los recursos humanos necesarios no es posible cumplirla».
Por otra parte, el acuerdo del transporte de mercancías peligrosas por carretera especifica que el combustible debe trasladarse «en envases homologados y debidamente etiquetados. Si no hay nadie en la estación para comprobarlo, ¿quién será el responsable si pasa algo?». En función de las cantidades repostadas, añade, es necesario que la estación emita una carta de porte y si se realizan repostajes superiores a los permitidos en las exenciones es necesario que se disponga del certificado ADR en vigor y que el conductor disponga de la capacitación de transporte de mercancías peligrosas en vigor. «Se trata de evitar que no haya nadie para impedir que alguien con malas intenciones pueda cargar una furgoneta de combustible. No somos conscientes de lo peligrosa que es la gasolina», resume antes de lanzar una pregunta final: «¿Por qué unos no van a tener que cumplir con la misma normativa que los demás? Hablamos de seguridad».