Once años lleva en vigor el Decreto 537/2004, de 23 de noviembre, por el que se regulan los derechos de los consumidores y usuarios en las actividades de distribución al por menor y suministro a vehículos de combustible y carburantes en instalaciones de venta directa al público. Ese artículo establece una serie de obligaciones para el titular de las gasolineras, entre las que destaca que "en el caso de habilitarse el sistema de autoservicio en el horario diurno, deberá haber en el establecimiento, al menos, una persona para atender la solicitud de suministro de combustible que pudiera formular algún cliente cuyas circunstancias personales le impidan o dificulten su realización".

Esta normativa aprobada por la Junta de Andalucía es incumplida por al menos siete estaciones de servicio en la provincia de Sevilla (Petroprix y Novaoil, ambas en Alcalá de Guadaíra; Ballenoil cuenta con estaciones en Dos Hermanas, Los Palacios y El Viso del Alcor; A&B en la Puebla del Río; y Eroski en Utrera). En Andalucía la cifra se eleva hasta las 55. Estas gasolineras ofrecen el litro de gasolina y gasóleo entre un 10% y un 15% más barato que las convencionales (que suman a sus costes la nómina de la plantilla). A cambio, el cliente tiene que servirse él mismo el combustible y está obligado a abonar el servicio en una maquina habilitada para ellos (con tarjeta o efectivo), sin la ayuda de ningún operario. A lo sumo, pueden recurrir a un teléfono de atención al cliente para resolver sus dudas en remoto. Nada de servicios, tiendas, máquinas de lavado de vehículos ni áreas de descanso. "Es verdad que el combustible es mucho más barato, pero tienen un inconveniente para mis intereses: no me permite pedir una factura para presentarla en la empresa que trabajo", asegura Javier Calvo, que reposta aleatoriamente en algunas de las estaciones de servicio que no cuentan con personal. 

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