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23 de Noviembre de 2012 | Categoría:
La adquisición accionaria sellada entre la estatal rusa Rosneft, su accionista mayoritario Rosneftegaz y British Petroleum, convertirá a Moscú en el cuarto productor de crudo en el planeta, aseguró el presidente del gigante ruso, Igor Sechin.
Rosneft busca la compra del ciento por ciento de TNK-BP, una adquisición que permitirá a la firma estatal rusa acaparar el cinco por ciento de la extracción petrolera planetaria, dijo Sechin, según la web del canal global Russia Today. Un comunicado entregado a la prensa por BP informa que esa firma vende a Rosneft su participación en TNK-BP (50 por ciento) por 17 mil 100 millones de dólares y el 12,84 por ciento de las acciones de la petrolera rusa.
Añade la fuente que parte de los fondos procedentes de esa transacción serán destinados a adquirir por 600 millones otro 5,66 por ciento de las acciones de Rosneft, con lo cual BP incrementa hasta el 19,75 por ciento su participación en la mayor petrolera de Rusia. Rosneft comunicó, por su parte, que la operación quedará concluida previa aprobación de las autoridades reguladoras, probablemente en el primer semestre de 2013. Indicó, asimismo, que están en fase avanzada las negociaciones con el consorcio ruso Alfa-Access-Renova (AAR) sobre la adquisición de la participación suya, también del 50 por ciento, en TNK-BP.
Con la compra de la mitad de TNK-BP la compañía se ubica entre las 10 primeras del mundo y cuando pase a controlar el ciento por ciento estará entre los cinco líderes y desbancará a ExxonMobil como mayor corporación pública productora de crudo, se informó.
No pocos obstáculos debieron ser vencidos antes de llegar a la operación que hoy se da por sellada.
El Ministerio de Interior confirmó recientemente la detención del jefe del Departamento de Relaciones Institucionales de TNK-BP cuando recibía 100 mil dólares como anticipo de un soborno ascendente a tres millones de esa divisa.
Igor Korneyev fue arrestado bajo sospecha de vender puestos en la administración pública, según el servicio de prensa de esa cartera. La detención de Korneyev trascendió a la opinión pública el mismo día en que la administración de BP, dueña del 50 por ciento de la empresa conjunta, debía decidir la venta de su parte a Rosneft.
En junio de 2011 el consorcio británico informó que realizaría esa transacción para formalizar una nueva alianza estratégica con Rosneft en la prospección de yacimientos de crudo en el Ártico. Según se anunció, los dos gigantes quieren crear una empresa mixta en el plazo de dos años para explorar una zona de 125 mil kilómetros cuadrados en el mar de Kara, cerca de la isla Nóvaya Zemliá.
Parecía que las negociaciones iban a cuajar, pero la alianza entre las dos corporaciones fracasó en 2011 porque los magnates rusos accionistas de TNK-BP agrupados en el consorcio AAR paralizaron el entendimiento.
El Tribunal de Arbitraje de Estocolmo, al cual recurrió AAR, obligó a las dos compañías a incluir en la operación a este grupo, el cual alegó que debió haber sido consultado sobre la futura alianza.
BP intentó comprar la participación de AAR en TNK-BP para desbloquear la operación, pero diferencias en el precio impidieron llegar a un entendimiento entonces.
Otra barrera contra estas negociaciones es la desconfianza que genera entre los políticos estadounidenses una posible alianza entre Rosneft y BP.
A principios de 2011 el congresista Edward Markey pidió al Departamento del Tesoro una investigación inmediata sobre un posible convenio valorado en 16 mil millones de dólares entre los dos gigantes con el argumento de que podría amenazar a la seguridad estadounidense. La misiva advertía que BP es la cuarta compañía mundial en términos de refinación de petróleo y el mayor proveedor de combustible a las Fuerzas Armadas de la potencia.