Es verdad que desde que se inició la crisis han descendido el número de desplazamientos largos por carretera. Y es verdad que también ha menguado la adquisición de vehículos nuevos. Pero desde el Ministerio del Interior se pone en contraste que el número de vehículos es similar al del año pasado pero que el parque móvil es más viejo y está peor conservado. Y estas razones podían hacer temer un aumento de la siniestralidad de 2012.

Pero no. El balance anual que ayer presentó el ministro del Interior Jorge Fernández, junto a la directora general de Tráfico, María Seguí, fue muy positivo en cuanto al número de víctimas, 180 menos que en 2011. Y es que los 1.304 fallecidos en las carreteras españolas durante el pasado año es la cifra más baja de siniestralidad desde 1960. Aquel año, el parque móvil en España estaba compuesto por algo más de un millón de vehículos. Pero el año pasado, había 31.400.000 coches. Lo cual hace destacar aún más el valor de las cifras expuestas por el Ministerio.

Los responsables de Interior se felicitaron por estos resultados, aunque incidieron en que todavía hay «1.304 razones» que obligan a Interior a «seguir trabajando» para reducir la siniestralidad.

Y es que los datos son claros: en 2011 el número de fallecidos se elevó a los 1.484. Y el pasado año, la cifra se redujo a los 1.304, 180 fallecidos menos. Esto supone un descenso del 12%.

Se han reducido los desplazamientos largos, los conductores evitan pisar el acelerador para consumir menos, el temor a las sanciones económicas, los efectos aún del carné por puntos... Las razones pueden ser muchas, múltiples e interpretables; pero Fernández y Seguí apostaron por reconocer el mérito de los propios conductores, el sentido común con que afrontan los viajes, la cultura de la conducción segura.

No obstante, durante su intervención de ayer constataron que casi uno de cada cinco de los fallecidos durante el año pasado no llevaba abrochado el cinturón de seguridad. El ministro ya anunció que Tráfico centrará sus actuaciones en corregir esta situación, además de vigilar la instalación en los vehículos de las sillas para menores, y de aumentar la presión sobre aquellos que se ponen al volante bajos los efectos de las drogas.

El ministro ratificó la intención del Gobierno de bajar la velocidad en las carreteras convencionales aunque evitó precisar a cuánto. Y no quiso pronunciarse sobre la posibilidad de que se decida aumentar la velocidad en autopistas y autovías.

Según los datos de Tráfico, el año recién acabado contabilizó una media de 3,6 fallecidos en accidente de carretera al día, que supone ocho muertos cada día menos que en el año 2000.

Por autonomías, la siniestralidad descendió en todas (más en La Rioja, Cantabria y Murcia y menos en Cataluña), salvo en Navarra, Baleares, País Vasco y Asturias, donde el número de fallecidos creció respecto a 2011 un 33, un 22, un 7 y un 3%, respectivamente.

El 77% de las muertes se produjeron en carreteras convencionales y el 23% restante en autovías y autopistas, si bien en todas las vías descendió la mortalidad, más en las autovías (un 14%).

La primera causa del accidente mortal ha sido la salida de la vía y, de hecho, una de cada dos personas fallecidas en las carreteras de alta capacidad murió como consecuencia de este tipo de accidente.

Un total de 128 peatones fueron atropellados y es esta incidencia la segunda causa de muerte en las vías de alta capacidad y la cuarta en las convencionales. En estas últimas, la segunda causa es la colisión frontal.

De las pruebas de alcoholemia realizadas hasta octubre, un 2% dio positivo, mientras que el 5% de los coches controlados por radar circulaba a más velocidad de la permitida en autopistas y autovías y el 10% en las convencionales.