La Sección Primera de la Audiencia Provincial sentó ayer en el banquillo de los acusados a un hombre que se enfrentaba a ocho años y medio de prisión por el atraco a una gasolinera y la detención ilegal del dependiente de la misma, hechos que reconoció logrando, mediante un acuerdo con el fiscal, que éste rebajara su petición de condena a seis años de cárcel.

Según reconoció el acusado, D.M.I., en el juicio, los hechos tuvieron lugar sobre las 22'45 horas del 4 de junio de 2011, cuando de común acuerdo con otra persona cuya identidad no se ha podido determinar y movido por el ánimo de obtener un lucro ilícito, se personó, a bordo del vehículo de su propiedad (al que había procedido a tapar las placas de matrícula delantera y trasera) en la estación de servicio situada en el kilómetro 486 de la Nacional 430, en el término municipal de Barrax.

El atraco
Al llegar se apearon del turismo los dos ocupantes del vehículo, solicitando al empleado de la gasolinera, que llenara el depósito de combustible diesel.
Una vez que se había procedido prácticamente al llenado, uno de los dos pidió al trabajador que parase y que pasase a la oficina, siendo introducido en dichas dependencias por el acusado y su acompañante mediante empujones. Una vez dentro, le pidieron que les hiciera entrega del dinero que hubiese, a lo que accedió el operario, consiguiendo el acusado de este modo la cantidad de 1024'04 euros.

Ya con el botín en su poder, bien el acusado o la persona cuya identidad no se ha podido determinar, cogió a por la espalda al dependiente mientras le manifestaba que ahora se iba con ellos, introduciendo al empleado en la parte trasera del vehículo, a cuyo lado se situó uno de los ocupantes del coche, y el otro al volante del mismo, emprendiendo la marcha en dirección a Albacete.

Cuando estaban próximos a la ciudad, concretamente a la altura del kilómetro 507, se adentraron en un camino, avanzando varios metros. Finalmente abandonaron al empleado de la gasolinera en el paraje conocido como 'Casa de Albaidel', marchándose el acusado y su acompañante a bordo del turismo, no sin antes advertirle que no hablara con nadie, puesto que le podían hacer daño tanto a él como a su familia.