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25 de Febrero de 2013 | Categoría:
La oferta se propagó rápidamente entre los vecinos de la localidad malagueña de Mollina: la gasolinera del pueblo, la de toda la vida, da gasoil gratis a aquellos desempleados que demuestren que están en demanda de empleo, con hipoteca e hijos a su cargo.
Una curiosa iniciativa de la que se han beneficiado ya varios habitantes de esta localidad desde que Álvaro González y su hermano Arturo, gerentes del establecimiento, comenzaron a lanzarla a principios de año.
«Esta promoción de ayuda a desempleados surgió de la realidad que vivimos en el pueblo, yo he sido parado y sé de las necesidades y dificultades que se sufre y cuando te pasas aquí tantas horas hablando con unos y otros sobre los problemas que están pasando pues piensas en que algo tienes que hacer para mejorar su situación aunque sea algo mínimo», asegura Álvaro.
Así, de su experiencia como comercial y formación en marketing, ideó esta campaña de ayuda a desempleados en la que cada semana un parado de la ciudad consigue 30 euros de gasolina para su depósito de manera totalmente gratis. «Hombre, estamos limitados porque no es que sea un ahorro que les vaya a solucionar mucho pero la mayoría de los vecinos que han venido siempre explican lo mismo: que esa semana se ahorran lo que echan para llevar a los niños al colegio, ir a comprar, y otros que lo utilizan para echar currículum por varias zonas de la provincia, o simplemente dedican lo que se ahorran en otra cosa», cuenta el encargado.
En este tiempo ha habido casi 150 solicitudes, aunque los responsables de la gasolinera reconocen que al principio la gente se mostraba recelosa y creía que había alguna trampa en la promoción. «Los primeros a los que llamamos para que vinieran a por el gasoil no se lo creían y preguntaban qué tenían que dar o si tenían que echar ellos algo y no, no tienen que echar un mínimo ni nada, nuestra idea es ayudar», especifica Álvaro.
Pepe Sancho, uno de los trabajadores de la gasolinera, se encarga de ir difundiéndolo también entre los vecinos que sabe que están pasándolo mal económicamente. Pepe lleva muchos años como empleado y por eso conoce personalmente la situación por la que está pasando mucha de la gente del pueblo, así que siempre que viene un vecino que sabe que lo necesita y puede participar le avisa y le da la solicitud. «Les viene muy bien, aquí nos conocemos todos y sabemos cómo estamos y eso es una ayuda, la gente al principio se queda extrañada y sobre todo muy sorprendida cuando le toca», dice Pepe.
Hasta ahora la mayoría de los que se han inscrito son habitantes de la localidad pero Álvaro está convencido de que, si la cosa va como hasta ahora, pueden lanzarlo para que se beneficie la gente de la comarca. «A mí me da igual quien venga, si cumple con los requisitos y viendo la aceptación pues por qué no», explica.
Álvaro y Pepe también se muestran sorprendidos de la expectación que ha creado está campaña y esperan poder mejorarla en los próximos meses. Aún así aseguran que lo importante realmente no es la iniciativa sino paliar la situación económica de aquellos a los que llegan los litros de esta gasolina, esa que además de rellenar el depósito es capaz de dar un poquito de fuerza al motor de la vida.
María Rosales