La Comisión Europea ha propuesto a través del 'Reglamento de estándares de eficiencia de vehículos ligeros' la prohibición de la comercialización de motores de combustión a partir del año 2035. Una medida que ha sido criticada por el conjunto de asociaciones vinculadas al transporte y la movilidad. Un total de 15 entidades españolas han señalado que esta medida afectará especialmente a las rentas más bajas, por lo que han pedido una transición energética «más accesible e inclusiva».

Para ello, han sugerido los ecocombustibles y combustibles sintéticos (combustibles líquidos bajos o neutros en carbono) como una alternativa que permite reducir las emisiones de CO2 de forma inmediata y masiva debido a su compatibilidad con el parque móvil y la infraestructuras existentes.

Los combustibles sintéticos se fabrican a partir de hidrógeno y CO2 retirado de la atmósfera. Para su elaboración se utiliza electricidad procedente de fuentes renovables y mediante electrólisis, se separan el oxígeno e hidrógeno del agua, dando lugar a hidrógeno renovable. Empresas energéticas y fabricantes automovilísticos como Porsche, Audi o Mazda defienden esta alternativa. Según sus cálculos permite reducir hasta un 90% las emisiones de un coche térmico durante su utilización, al mismo tiempo que se evita la contaminación generada por producir un nuevo vehículo y su correspondiente batería.

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