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13 de Septiembre de 2022 | Categoría: Actualidad
Repsol cumple con lo marcado en su plan estratégico 2021-2025, diseñado sobre la base de ser muy selectivo en sus inversiones, reducir riesgos y priorizando medidas de eficiencia y sus recursos de capital. En casi dos años de su nueva estrategia ha tomado decisiones de alto calado. Ha introducido capital extranjero en dos de sus áreas principales, dando entrada al fondo EIG en el negocio de upstream, con la compra de un 25% por 4.800 millones de dólares. Al mismo tiempo ha vendido el 25% del negocio de renovables al grupo Crédit Agricole y al fondo suizo Energy Infraestructure Partners (EIP) por 905 millones de euros.
“La nueva estrategia de Repsol tendrá un alto grado de flexibilidad en función del escenario macroeconómico”. Bajo este mensaje lanzado hace casi dos años por el CEO y consejero delegado, Josu Jon Imaz, la compañía petrolera que preside Antonio Brufau está afrontando los retos de la nueva política energética que le marca el Gobierno de Pedro Sánchez y los cambios que quiere aplicar la Unión Europea para afrontar la situación creada por la invasión rusa de Ucrania.
Puede que obligada por la gravedad de la situación económica de España, con una inflación galopante, un giro de casi 360 grados en la política monetaria del BCE tras subir en tres cuartos de punto el precio del dinero y situarlo en el 1,25% y el escenario macroeconómico mundial que apunta hacia una recesión, la petrolera española haya decidido acelerar la reciente decisión que tenía en cartera desde hace meses.
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