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11 de Noviembre de 2022 | Categoría: Actualidad
Le costó arrancar desde su implantación en el albor del siglo XXI, pero el gas licuado de petróleo (GLP) ya es unas de las principales alternativas para adaptarse en el corto plazo a las restrictivas normativas medioambientales que afectarán a los conductores a partir del próximo año. Una solución que también permite sortear el alza de precios de los carburantes.
El constante desarrollo de esta tecnología y la asumible inversión que exige en un contexto económico complicado anima a los usuarios a adecuar sus vehículos al autogás. Y Burgos no es una excepción en un escenario difícil. «Es una opción interesante que, en este momento, ofrece más ventajas que otras posibilidades más complejas o más caras. Además, hay que destacar que el GLP es seguro», subraya el secretario general de la Asociación de Empresarios de Automoción de Burgos (Adeabur), Gabriel Martínez.
El parque móvil de la provincia está abocado a cumplir con las exigencias que aplicarán las ciudades de más de 50.000 habitantes desde el mes de enero para acceder a sus Zonas de Bajas Emisiones. Sin embargo, la incertidumbre actual se une a las numerosas incógnitas relacionadas con la evolución de otras respuestas de futuro como son el hidrógeno verde o los vehículos eléctricos.
«Hablamos de las grandes ciudades, pero los habitantes de los núcleos pequeños también viajan», recuerda Martínez. «No todos los ciudadanos pueden hacer grandes inversiones en este momento para comprar un coche nuevo y esta solución es buena según el tipo de turismo y las necesidades de transporte de cada uno», añade el representante de Adeabur.
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