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10 de Octubre de 2023 | Categoría: Actualidad
Al mercado aún no le había tiempo a digerir la reciente distensión de precios, alimentada por la expectativa de una menor demanda mundial de crudo, cuando llega un nuevo contratiempo. El sorpresivo ataque de Hamás sobre Israel y la contundente respuesta del Ejército hebreo ha trastocado el siempre inestable equilibrio petrolero, dejando de nuevo el precio del barril de brent —el de referencia en Europa— al filo de los 90 dólares por barril, golpeando a aerolíneas y otros sectores dependientes de esta materia prima y dando alas a la cotización de las grandes compañías del sector fósil.
Ni Israel ni Palestina son grandes productores de petróleo: su importancia del lado de la oferta es residual. Sin embargo, son muchas las ramificaciones de este conflicto que sí tienen impacto sobre el crudo. Irán, octavo productor mundial de petróleo pese a las sanciones occidentales, es clave para Hamás; tanto, que según el diario estadounidense The Wall Street Journal estaba al tanto y ayudó al grupo terrorista en sus planes para atacar Israel. El segundo productor mundial y primer exportador, Arabia Saudí, se disponía a abrir la espita para —de común acuerdo con Estados Unidos— establecer por primera vez relación diplomática con el Estado judío; unos planes que ahora probablemente vuelvan al congelador. Y, más en general, toda la región de Oriente Medio entra en una fase de convulsión que nunca trajo buenas nuevas para los países importadores de petróleo, como España.
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