Cuando se habla de energías renovables o verdes, a todo el mundo se le viene a la cabeza las turbinas de viento que producen energía de forma eólica, gracias a la actuación del viento, o los cada vez más comunes paneles solares, que utilizan la luz solar para producir energía limpia.

Pero de entre todas estas, hay una que en numerosas ocasiones cae en el olvido y de la que poca gente se acuerda al establecer estas clasificaciones. Hablamos de la bioenergía, que puede generarse de diversas formas y aprovechando distintos recursos o desechos.

En primer lugar hay que dejar claro qué es la bioenergía. Esta se entiende como una energía renovable que procede del aprovechamiento de energía de biomasa, orgánica o industrial. Esta se puede obtener desde plantas hasta de aguas residuales, pasando por paja o residuos orgánicos.

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