Desde hace más de un siglo, el petróleo ha sido un recurso central en el desarrollo industrial y social. Aunque civilizaciones antiguas ya utilizaban este material para iluminar o impermeabilizar, fue en el siglo XIX cuando comenzaron a explorarse sus usos como combustible. La invención del motor de combustión interna transformó esa exploración en necesidad, dando origen a las primeras estaciones de servicio a principios del siglo XX.

En un principio, las gasolineras eran instalaciones básicas que ofrecían combustible a granel, en un contexto en que los automóviles eran un bien exclusivo. Con el tiempo, estas estaciones evolucionaron en paralelo al crecimiento del parque automotor. Se incorporaron sistemas automáticos de dispensación, servicios mecánicos y tiendas anexas, convirtiéndose en espacios multifuncionales que hoy forman parte del paisaje urbano y rural.

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