La despoblación de muchos pueblos está provocando el cierre de bares, de comercios o de sucursales bancarias. De ahí que las gasolineras se estén convirtiendo en la solución para, por ejemplo, poder sacar dinero en efectivo, comprar el pan o como simple punto de encuentro para los vecinos de los pueblos cercanos. Nada que ver con lo que eran hace unos años.

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