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23 de Octubre de 2012 | Categoría:
El Ministerio de Industria se ha propuesto reducir el importe de los carburantes y las grandes petroleras. No se trata de negociar conceptos ni de justificar números porque la consigna oficial es muy clara y exige que las gasolinas y los gasóleos se sitúen por debajo de los niveles medios de precios que existen en la Unión Europea.
El plan diseñado por el Consejo de Ministros apunta al próximo mes de noviembre como fecha límite para rebañar los listados que marcan las estaciones de servicio en toda España. El presidente Rajoy no quiere que la escalada inflacionista complique todavía más su agenda de ajustes y reformas, de manera que el ministro de Industria ha tenido que desplegar su arsenal de persuasión política para invocar la solidaridad de Repsol, Cepsa y BP de acuerdo con los parámetros que establece la política económica del Gobierno.
El nuevo recorte está siendo estudiado dentro de una comisión mixta constituida por el Ministerio de Industria con representantes de la tres grandes operadoras del sector. La tarea no es nada fácil porque el margen neto con que trabajan las petroleras es realmente escaso y no llega siquiera a los dos céntimos de euro por litro de carburante vendido.
Los combustibles de automoción representan la gallina de los huevos de oro para la Hacienda Pública, que prácticamente se queda con la mitad del precio de venta al público de cada litro de gasolina. Aproximadamente otro 39% equivale al coste de la materia prima fijado en los mercados internacionales, en tanto que un 9% corresponde a labores de logística y comercialización. A la postre, el beneficio final incluyendo la aportación de las tiendas se reduce a un 2%, con el que aparte de retribuir al accionista es necesario también financiar nuevas inversiones.
Estos datos son el contrapunto con que las petroleras radicadas en España tratan de rebatir los informes de seguimiento del mercado de los carburantes que ha elaborado la Comisión Nacional de Competencia (CNC). El último dictamen publicado por el organismo de supervisión ha sido realmente demoledor para el sector induciendo a una cierta confusión sobre los beneficios que realmente obtienen las operadoras en su negocio de distribución. La CNC ha señalado que los márgenes de los carburantes han subido un 20% durante los tres primeros años de la crisis, entre 2007 y 2010, propiciando que el Gobierno se rasgue las vestiduras ante el efecto que este incremento produce en el coste de la vida.