Sigue pasando el tiempo y todavía seguimos enfrascados en averiguar qué podemos hacer para que la venta de vehículos eléctricos alcance las cotas deseadas y previstas, tanto por la UE como por el Gobierno de España.

Lo último, y más novedoso que he podido leer es la declaración del secretario de Estado de Energía que propone que se aumente el impuesto a los vehículos diésel y el importe recaudado se añada a las subvenciones que se dan para la compra de un vehículo eléctrico. Ya puestos, también podíamos quitar algo de sanidad y educación y dárselo a los sufridos ciudadanos que no tienen más remedio que comprarse un Tesla, quizá así nos pudiéramos acercar al 50 % de los objetivos planeados para el año 2030, que no olvidemos que manejaban la cifra de 5.500.000 vehículos eléctricos.

La realidad, tozuda, es que, de los 854.658 vehículos nuevos matriculados en España a septiembre, sólo 81.539 son eléctricos, es decir el 9,54 %. Teniendo en cuenta que actualmente circulan por nuestras carreteras unos 400.000 vehículos eléctricos, siendo generosos en la cifra, para cumplir los objetivos marcados necesitaríamos que todos los coches que se vendan de aquí a 2030 sean eléctricos. No quiero yo ser agorero, pero quizá fuera recomendable corregir esa cifra, incluso bajando de los 3.000.000 que en algunos momentos se barajó como segunda propuesta.

Puede leer el artículo de opinión completo de Víctor García Nebreda, secretario general de AEESCAM, en INTEREMPRESAS