Observar a la naturaleza para imitarla suele dar buenos resultados tecnológicos. El más reciente podría además aportar una solución a uno de los problemas actuales más acuciantes: la contaminación de la atmósfera con CO2. Consiste en un 'bosque artificial' que, emulando la fotosíntesis, convierte dicho gas en productos químicos valiosos, como plásticos biodegradables, medicamentos o combustibles líquidos. Está compuesto de nanocables y bacterias.

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