El camino hacia un modelo energético más limpio ha comenzado, aunque no todos los sectores avanzan al mismo ritmo. Mientras la generación eléctrica incorpora renovables de forma creciente, el transporte aéreo sigue dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles. En este contexto, los combustibles sostenibles de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) y los biocombustibles están ganando relevancia como opciones capaces de reducir emisiones sin alterar de raíz la infraestructura existente.

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